Triangulo dramático de Karpman. ¿eres salvador, víctima o verdugo? @e2clince, @esther_amam_coach la Scrum Master de pelo morado
Distinciones, Historias Reales

El viaje de los equipos de víctima a responsable (III): el Triángulo Dramático de Steve Karpman

¿Te has sentido alguna vez como atrapado en un círculo vicioso en tu relación con otra persona? ¿Tú o alguien de tu equipo se ha sentido ninguneado y ha respondido con alguna clase de violencia? ¿Trabajas con alguien que tiene la imperiosa necesidad de rescatar y ayudar a los demás? ¿Tienes un compañero que se enfada cuando se le intenta ayudar? O al contrario, ¿alguien de tu equipo parece que no puede trabajar sin ayuda o que da pena para que los demás colaboren con su trabajo? En este artículo hablaremos del camino de los equipos (y personas) de ser víctima a ser responsable a través del Triángulo Dramático o Triángulo de Karpman.

Hoy volvemos con un nuevo capítulo de la serie del viaje de los equipos de víctima a responsable. Este viaje comenzó con un post centrado en los Círculos de Control, Influencia y Preocupación seguido de otro en el que nos ayudamos del Modelo de Tuckman, y trata de una nueva distinción de las que definimos en el post de No es lo mismo. Este viaje, en el que intentamos descubrir cómo llevar a los equipos desde una posición bloqueante de víctima a una posición empoderada y activa de responsable, lo comenzamos con los Círculos de Control, Influencia y Preocupación, después, repasamos el Modelo de Tuckman para analizar qué ocurre cuando hay diferencia de percepción acerca del estado en el que se encuentra el equipo. Hoy nos adentramos en el Triángulo Dramático de Steve Karpman. ¿Nos acompañas?

El Triángulo Dramático de Karpman

Triangulo dramático de Karpman. ¿eres salvador, víctima o verdugo? @e2clince, @esther_amam_coach la Scrum Master de pelo morado
Triangulo dramático de Steve Karpman

En 1968, Steve Karmpan articuló un modelo psicológico y social en el que analizando el comportamiento humano identificó un círculo vicioso de comportamiento pernicioso basado en tres roles: perseguidor, víctima y salvador; y que nos hace tener relaciones disfuncionales con el entorno, otras personas o con nosotros mismos.

Este triángulo modela cómo situándonos en uno u otro de los roles, podemos incitar a otras personas a situarse en los otros roles porque no existe salvador sin víctima, ni víctima sin perseguidor o verdugo.

El rol de salvador

Cuando nos situamos en un rol de salvador, normalmente debido a una necesidad de crear dependencia, sentirnos útiles e indispensables, actuamos de manera que fomentamos la dependencia y falta de autonomía de la víctima. Resolvemos los problemas de la víctima, en ocasiones minimizando o ignorando sus propias necesidades, y salimos al rescate, incluso cuando no se nos ha sido solicitado, llegando a sobreproteger a la víctima.

«No puedes salvar a quien no quiere ser salvado» (Kane, The 100)

El rol de salvador en el viaje de los equipos de víctima a responsable: "No puedes salvar a quien no quiere ser salvado" (Kane, The 100)
«No puedes salvar a quien no quiere ser salvado» (Kane, The 100)

El rol de perseguidor o verdugo

En modo perseguidor o verdugo tratamos de cuidarnos, sentirnos protegidos y seguros mediante el uso del poder hacia la víctima. De esta manera, culpamos a otros de los sucesos, buscamos tener razón, dominar a otros o a la situación misma, y así sentirnos irreprochables.

«A menudo el que quiere consolar, ser cariñoso, etc. es en realidad el más feroz de los verdugos. Incluso en el afecto es necesario ser ante todo inteligente» (Antonio Gramsci)

El rol de verdugo en el Triángulo de Steve Karpman "A menudo el que quiere consolar, ser cariñoso, etc. es en realidad el más feroz de los verdugos. Incluso en el afecto es necesario ser ante todo inteligente" (Antonio Gramsci)
«A menudo el que quiere consolar, ser cariñoso, etc. es en realidad el más feroz de los verdugos. Incluso en el afecto es necesario ser ante todo inteligente» (Antonio Gramsci)

El rol de víctima

En modo víctima, al contrario, tenemos una posición de inferioridad (por eso se suele dibujar en el vértice inferior en la representación del triángulo). Buscamos ser cuidados, dar pena, sentirnos dependientes y desvalidos, normalmente delegando la resolución de nuestros problemas. Por ello, nos quejamos y manipulamos a los demás. Como mencionamos antes, la víctima no existe por sí sola, necesita un salvador y/o un perseguidor. En este sentido existen dos tipos de víctima en función del rol con el que nos relacionemos: víctimas que atraen salvadores o víctimas que atraen perseguidores.

«Pero el papel de víctima era atractivo porque liberaba de la responsabilidad y la angustia. El miedo se volvía abatimiento y resignación; El fracaso no generaba culpa sino, por el contrario, una sensación reconfortante de autocompasión.» (Dean Koontz)

El rol víctima del modelo dramático de Steve Karpman "Pero el papel de víctima era atractivo porque liberaba de la responsabilidad y la angustia. El miedo se volvía abatimiento y resignación; El fracaso no generaba culpa sino, por el contrario, una sensación reconfortante de autocompasión." (Dean Koontz)
«Pero el papel de víctima era atractivo porque liberaba de la responsabilidad y la angustia. El miedo se volvía abatimiento y resignación; El fracaso no generaba culpa sino, por el contrario, una sensación reconfortante de autocompasión.» (Dean Koontz)

Usando el Triángulo Dramático de Karpman

Por exagerado que nos pueda parecer, el triángulo dramático forma parte de nuestro día a día. Lo vemos continuamente en cuentos y fábulas: La Cenicienta es víctima de los abusos de su madrastra y sus hermanastras que se sienten a su vez víctimas por la pérdida de su marido y su padre. A su vez, al hacer las labores del hogar, Cenicienta es salvadora de su familia. El hada madrina salva a Cenicienta para que pueda asistir al baile y así casándose con el príncipe, Cenicienta se salve de su situación familiar, haciendo al príncipe un nuevo salvador. En alguna de las versiones del cuento, Cenicienta con ayuda del príncipe castiga a su madrastra y hermanastras, convirtiéndose de este modo en verdugo o perseguidora.

Entrar en el Triángulo nos permite satisfacer algunas necesidades: ser reconocido o visto, obtener la confirmación de quienes somos y estímulos por el intercambio. En nuestra mente estamos continuamente reproduciendo este patrón en nuestro diálogo interior: me he equivocado, ¡seré torpe! (perseguidor); ¡siempre lo hago todo mal! (víctima); no te preocupes, ¡era una tarea muy difícil! (salvador);… Este juego interno, nos mantiene dentro de triángulo dramático y nos impide resolver el problema de fondo.

«Toda violencia es el resultado de personas engañándose para creer que su dolor es provocado por otra gente, pensando por tanto que merecen ser castigadas» (Marshall Rosenberg)

"Toda violencia es el resultado de personas engañándose para creer que su dolor es provocado por otra gente, pensando por tanto que merecen ser castigadas" (Marshall Rosengerg)
«Toda violencia es el resultado de personas engañándose para creer que su dolor es provocado por otra gente, pensando por tanto que merecen ser castigadas» (Marshall Rosenberg)

El Triángulo Dramático en el ámbito laboral

A su vez, estos comportamientos podemos encontrarlos en al ámbito laboral y de los equipos. Un equipo, por ejemplo, se puede sentir maltratado por un Dueño del Producto o Product Owner que considera que no está suficientemente presente o que no haya interiorizado todavía la mentalidad del desarrollo ágil, y puede además buscar en el Scrum Master un salvador. Y este Scrum Master puede aceptar ese rol de salvador y en lugar de acompañar al equipo a valerse por sí mismo, puede generar dependencia y resolver sus problemas. En otro equipo, sin embargo, puede usarse la retrospectiva para criticar, castigar o intimidar a otros miembros del equipo Scrum. También nos encontramos con equipos que asumen mucha más carga y responsabilidad de la que deberían y cargan con “el peso del mundo” innecesariamente, salvando el mundo sin que nadie se lo haya pedido… Todo esto son ejemplos de situaciones en las que aparece el triángulo dramático y sus tres roles.

Ok, he detectado el triángulo dramático o algunos de sus roles en el equipo, ¿ahora qué hago?

En mi opinión, el primer y más importante de los pasos es: el ser consciente de la situación y eso ya lo tienes, así que ¡ya hay mucho ganado! El primer consejo que te puedo dar es que les expliques los roles y el triángulo de una manera amena y dejes que el propio equipo haga su magia. Si no son capaces de detectar los comportamientos por ellos mismos, podemos ayudarlos con un juego de rol de las diferentes posiciones del triángulo dramático. O con algún ejercicio de los que proponen en la bibliografía al respecto, por ejemplo aquí.

En otro de los equipos en los que trabajé sentía que no se responsabilizaban de las situaciones y las soluciones y se me ocurrió una estrategia utilizando el triángulo dramático. La idea era que fuera un descubrimiento del propio equipo el verse en esa actitud de víctima para después ir hacia una actitud de responsable. Empezamos revisando las acciones pasadas y catalogándolas en diferentes maneras: internas o externas, número de experimentos, número de acciones acerca de documentación, etc…

Después jugamos al triángulo dramático buscando quién es el salvador y el perseguidor o verdugo que hay escondido en cada una de las acciones.

Otras herramientas a usar

El otro día, Juan Antonio comentó en un meetup que usaba un ejercicio llamado Salvad al soldado Ryan. De manera voluntaria, los miembros del equipo podrían inscribirse públicamente como soldado, por lo que sus compañeros cada día le preguntaban cómo estaba, si podían ayudarlo, o simplemente sonreírle amablemente.

Recuerda: No es lo mismo ayudar que Salvar, ser asertivo que Perseguir; tener un problema que Victimizarse.

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