Desde hace años acompaño a oficinas comerciales de grandes empresas que tratan de maximizar su negocio. Sin embargo, todas adolecen del mismo problema: ¡Los departamentos!
En vez de funcionar por Líneas de Negocio o Value Streams, se organizan por departamentos llenos de burocracia que dificultan la entrega de valor.
¿Cómo nos podemos organizar por líneas de negocio?
La herencia de los departamentos
La era industrial marcó un cambio en la vida del ser humano. La industria manufacturera creó una gran cantidad de mantras que marcan el camino de la empresa moderna.
¿Cómo es posible que una empresa que realiza trabajo del conocimiento como desarrollo software, marketing, comercial trabajen igual que una fábrica de coches de principios del siglo XX? ¡Pues ocurre!
Hemos heredado la idea de que las personas de una misma especialidad deben trabajar juntas bajo el mando de un responsable que sepa de su ámbito. El objetivo era claro: reducir costes y ser eficientes.
Lo que a la empresa moderna le cuesta entender es que si tú foco es el valor, debes tener equipos que creen valor al 100% por sí mismos.
El escalado con departamentos
José Elías es un famoso empresario español que tiene a sus espaldas más de 180 empresas. Desde 2023 ha decidido exponerse más en redes sociales, podcast y diferentes medios. José Elías defiende que una empresa nueva está compuesta por personas que hacen de todo para sobrevivir. Al superar la barrera de las 10 personas comienza la especialización, es más eficiente. A medida que una empresa se acerca a las 50 personas, toca montar los departamentos que organicen el trabajo.
Está estrategia ha funcionado durante décadas y, de hecho, a José Elías le funciona en el siglo XXI. La diferencia radica en que las empresas suyas son manufactureras en su mayoría, es más, José Elías no apuesta por startups o tecnológicas porque entiende que son modelos de negocio de muchos riesgo.
Precisamente, este tipo de empresas basadas en el conocimiento, necesitan menos control y más foco en resultados. Un éxito depende de factores muy difíciles de controlar a pesar de que lo intentamos.
Unidos para entregar valor
En el mundo del conocimiento necesitamos equipos end-2-end que se centren en entregar valor a base de resolver problemas complejos. Un problema complejo necesita del talento de varios perfiles para poder resolver. Tener departamentos, jefes, burocracia… todo ellos afecta a las relaciones entre las personas lo que ataca directamente a la capacidad para entregar valor.
Si necesitamos perfiles diferentes colaborando y las empresas fomenten que toda comunicación esté controlada, van a dificultar la relación. Además, puede acabar incentivando al falta de colaboración entre área y que incluso llegue a la competitividad interna, lo que mata las empresas.
Organizados por Líneas de Negocio
Si queremos organizar una empresa por líneas de negocio debemos empezar con pequeños experimentos. Rediseñar una empresa entera e implementarlo rápido suele ser un gran “tortazo”. Las empresas deben evolucionar a pasos, siempre con una dirección y propósito pero sin correr. Por eso, podemos empezar con un primer equipo end-2-end que tenga enfrente un problema complejo. Este equipo tendrá cierta autonomía, y en periodos de tiempo se revisará con stakeholders los resultados del equipo.
Este primer experimento podemos reforzarlo con herramientas conjuntas, sentarnos juntos, tener métricas de impacto en negocio… ¡Todo lo que necesitemos para funcionar!
Una vez vayamos desarrollando experimentos, podemos estudiar las estructuras organizativas y dar más pasos hacia la autonomía de los equipos. Por ejemplo, un gran salto puede ser dejar que los equipos se auto compongan, un gran salto para la mayoría de empresas.

Funcionar como equipo autogestionados y autónomos es un gran reto, pero solo las empresas que lo han entendido, son las que se centran en el mayor impacto empresarial.
Y tú, ¿cómo funciona tu empresa?
