El Product Management es otra disciplina que está viviendo un auge desde hace años. Startups y empresas propias de Producto están apostando por un modelo más orientado a valor y resultados. Dado que el Product Management está generando mejores resultados que la gestión clásica de proyectos bajo estimaciones, muchas grandes empresas están copiando las mismas prácticas. De hecho, a esto se han sumado consultoras que asesoran a las grandes empresas.
Fruto de esta pequeña moda, han aparecido nuevas disciplinas o técnicas como User Experience o Design Thinking. Además, se han creado perfiles asociados que no han parado de crecer en los últimos años.
¿Hacen falta todos estos perfiles para hacer Producto?
Product Design, el nuevo invitado
Hace unas semanas vi un curso de Product Design de una reconocida consultora especializada en Producto. Me llamó la atención que los profesores eran los mismos que antes daban formación de producto management y que ahora son especialista en Product Design. No pongo en duda la experiencia de los profesores, solo manifiesto el hecho de que hayamos sido capaces de sacar adelante muchos productos sin necesitar al Product Designer y ahora resulta que es clave.
Poco a poco, el mundo del Product Management se está llenando de nuevos perfiles que, aunque justificada su existencia, engordan la nómina de las personas dedicadas a pensar respecto a las que desarrollan la solución. ¡Muchos thinkers para pocos doers!
Menos pensar y más inspeccionar y adaptar
Sinceramente, creo que no conozco ningún producto digital de éxito que haya contado con tantos perfiles de producto diferentes. Es probable que muchos productos actuales sí que tengan figuras como Diseñar, Product Manager o UX pero, en sus inicios, apenas contaron con ellos. El motivo es sencillo, las empresas que han tenido más éxito han sido capaces de adaptarse muy rápido al mercado. Tenían una idea en la cabeza, la desarrollaban, aprendían, y volvían a empezar. Contínuamente entregaban al mercado nuevo valor y testaban para averiguar dónde estaba el éxito.
Scrum es un marco que formaliza esta idea, podemos seguirlos para aprender a trabajar de manera adaptativa. Ahora bien, hay muchas maneras de trabajar mediante inspección y adaptación que no requieren de un Scrum canónico. De hecho, puede que ese sea el futuro, siempre que trabajamos con esa cultura de adaptación y mercado.
El problema de los perfiles que están apareciendo es que se centran demasiado en pensar la solución perfecta. Curiosamente, en Agile y en Scrum, siempre se ha defendido que sean los Developers los encargados de la solución. Es decir, que las personas que construyen el producto sean las mismas que hablan con los clientes y canalicen todo el flujo de valor.
Menos perfiles, más Skills
El problema de tener tantos perfiles son los egos. Invertir tiempo en explicar qué hace cada perfil es muy cansado. Tratamos de crear normas y “leyes” en las empresas que digan lo que hace cada persona. Sin embargo, el mundo es más complejo. Además, las personas con etiquetas suelen tender a sólo hacer aquello que diga su etiqueta ¡nos limitamos!
Scrum lleva muchos años enseñándonos que las etiquetas generan problemas en los equipos. Es mejor trabajar por habilidades, donde cada miembro de un equipo explique al resto qué sabe hacer y cómo va a ayudar para alcanzar los objetivos planteados. Es más, en Scrum se decidió crear la responsabilidad “developer” como aquellas personas que contribuyen a desarrollar el producto, independientemente de si “pican” código o realizan otra tarea.
Trabajar por habilidades nos une como equipo y pone de relieve la importancia de entregar valor por encima de cumplir con nuestra función.
Sentémonos a entregar valor
¿Está por encima un Product Manager de un Product Owner? ¿Debe la UX pintar pantallas o se encarga el diseñador? ¿El mercado lo investiga el Product Designer o se encarga el UX? En vez de estar respondiendo a estas preguntas, hagamos las preguntas adecuadas: ¿Qué le duele a mi cliente? ¿Cuál es nuestro mercado? ¿Qué idea diferenciadora tenemos entre manos? Y lo más importante de todo, ¿Cómo nos organizamos?
Soy de la opinión de que, la mejor manera de trabajar en equipo es sentarnos juntos y escribir todas las labores que hay que llevar a cabo para maximizar nuestras opciones de éxito. A partir de ahí, hablemos de cómo las distribuímos y cómo nos vamos a organizar en el tiempo para garantizar que dichas funciones se realizan. Además, definamos un propósito, objetivos y métricas que nos validen el camino que vayamos recorriendo.
Una vez arrancados, revisaremos nuestros acuerdos de equipo cada cierto tiempo, en Scrum por ejemplo se haría en la Sprint Retrospective. ¡Y no hay más! En vez de justificar tantos perfiles, centrémonos en entregar valor y resolver el problema que tenemos entre manos.
Y tú, ¿tienes todos estos perfiles en Producto?