Historias Reales, Producto

Relojes Suizos: ¿Supervivientes o Moribundos?

El mundo digital es traicionero, empresas que han sido números uno en su momento, cayeron estrepitosamente cuando el mundo digital apareció. Los casos más famosos son Nokia, Blockbuster o Kodak, auténticas referencias que acabaron en el ostracismo. Incluso muchas de ellas, fueron pioneras en la tecnología que les desbancó, como Kodak, que patentó la cámara digital y no rechazó aprovecharse de tal invento. Otro ejemplo, menos conocido, es el de Sony que perdió su hegemonía en la reproducción de música portátil además de una oportunidad de reinventar la música cómo fue capaz de hacer Apple

Hoy quiero contaros la historia de un sector, el de la relojería, que está sufriendo mucha convulsión y se encuentra en ese punto donde puede hundirse o reinventarse. ¡Lo analizamos!

El origen de la relojería suiza

En el Siglo XVI John Calvin prohibió la fabricación de joyas al considerarla una práctica idólatra. Los joyeros de la época se tuvieron que reinventar y en 1601 se funda el primer gremio de relojeros en Ginebra. Un siglo después, la industria relojera pasó a ser dominadora de la economía Suiza. Tras la Primera Guerra Mundial, se popularizaron los relojes de pulsera, lo que supuso un nuevo impulso para la relojería Suiza. 

Es decir, Suiza se convirtió en una especie de oligopolio dominador del mercado. Aquí tenemos que aprender una lección, la capacidad de no rendirnos y reinventarnos incluso en época de bonanza, cuando más lejos está el hundimiento. Porque cambiar cuando las cosas van mal, además de ser una estrategia torpe, puede ser demasiado tarde. 

Años 70, la era del cuarzo

En los años 20 se inventan los primeros relojes de cuarzo. A pesar de que, la industria relojera Suiza era dueña de este invento, fueron los japones quienes decidieron utilizarlo. Los relojeros suizos no encontraron futuro en este tipo de relojes más baratos. Empresas japonesas, como Seiko, popularizaron el uso del cuarzo, que permitía piezas más precisas y baratas que los tradicionales relojes suizos. 

Se produjo una revolución a la que muchas empresas suizas no pudieron sobrevivir. Aunque tarde, Suiza incorporó esta tecnología gracias a los relojes Swatch. 

Año 2015, Apple Watch irrumpe

En la última década ha irrumpido el Apple Watch y otra serie de dispositivos electrónicos que proporcionan la hora. La relojería suiza tiene sus dudas, para ellos, un reloj suizo es símbolo de distinción, es un objeto que pueden heredar tus nietos y se podrá reparar dentro de 80 años. Los relojeros suizos, en su mayoría, han apostado por mantenerse dentro de los nichos que conocen. 

Sin embargo, los números muestran una realidad que debería preocupar al sector relojero suizo. Apple Watch (sin contar el resto de marcas de SmartWatch), vendió 31.2 millones de unidades en el año 2019, mientras que toda la industria relojera Suiza vendió 22.5 millones. Además, la tendencia de Apple es seguir creciendo a un ritmo de más del 20% mientras que los suizos están en declive. A diferencia del cuarzo, no es una competición por el precio, un Apple Watch tiene un precio elevado, es un cambio de paradigma total en la industria a la que los suizos parece no saber adaptarse. 

Cuando aparece el mundo digital… o te adaptas o mueres

Durante la era industrial, apareció la competitividad entre lo artesano y lo industrial. El precio era la clave, lo que popularizó las ventas masivas y la globalización. El mundo digital está suponiendo una revolución en cada sector en el que aparece. Ya repasamos en su día el cambio en la reproducción musical que se produjo a principios de siglo. No ha sido la única, repasemos algunas revoluciones digitales: 

  • El mundo del taxi ha cambiado con Cabify y Uber
  • La fotografía tumbó a Kodak al no adaptarse a su propio invento: fotografía digital
  • Nokia cayó cuando el mundo digital entró en los teléfonos, no supo adaptarse
  • Los medios de comunicación están revoluciones con la aparición de Youtubers y de Twitch. 

Agile tiene sentido porque busca crear equipos rápidos en adaptarse y que se centran en resultados de su trabajo. Esa es la clave necesaria en las empresas para que el mundo digital puedan sobrevivir. 

Y tú, ¿te adaptas o mueres lentamente? 

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