Agile, Métricas

El Mercado no espera, ¿cuándo te vas a transformar?

“La cultura se come a tu estrategia para desayunar todas las mañanas” – Peter Drucker. Esta cita se ha hecho muy famosa, y me atrevería a decir, que viral en redes sociales. Trata de transmitirnos una idea clara: la cultura importa. La cultura representa nuestra manera de proceder en las empresas, cómo tomamos las decisiones, qué nos identifica y las características que nos hacen únicos. Podemos decir que la cultura es el ADN de una organización y, al igual que en la ciencia, estamos buscando la manera de mapear el genoma para poder “alterarlo”. 

¿Por qué debemos hacerlo? 

Si has visto la película de Jurassic Park, habrás comprobado que plantea muchas dudas morales, además de ser una película de acción y dinosaurios. La noche antes de la visita guiada por el parque, el personaje de Dc Ian Malcom, especialista en Caos, hablaba de que los científicos estaban tan ilusionados por crear dinosaurios, que no se plantearon si debían hacerlo. 

Hace poco, acompañando a un equipo nuevo, le pregunté al Scrum Master: ¿por qué construís este producto? Se quedó pensando, y me respondió: “pues no lo sé, entiendo que por una mejora tecnológica, voy a preguntarle al Product Owner”. Es vital para nosotros trabajar la motivación. De hecho, en la última revisión de Scrum, introdujeron el concepto de Product Goal, que muestra el futuro que nos gustaría tener en nuestro producto. 

El banco que prefería esperar

Hace un año, pude participar de una formación en un gran Banco español que quería mejorar sus habilidades en agilidad. El banco organizó grupos compuestos por muchas áreas para participar en cada una de las sesiones de formación. En la primera que participé, la impartía mi compañero Aday Guerra. Aday les hablaba de innovación y de cómo podría mejorar el banco para ser más disruptivo en el mercado. Por ejemplo, les habló de Facebook, aunque casi ninguno de los presentes lo usaba. Mi compañero trataba de hablarles de empresas digitales que habían tenido éxito, y cómo la capacidad de inspeccionar y adaptar fue la clave. 

De pronto, uno de los asistentes dijo : “Aday, esto a nosotros no nos aplica, esto es para la generación que venga después, nosotros pusimos Bizum porque el resto de bancos lo tenía” (ellos habían participado en la integración de Bizum). 

Nuestra respuesta fue clara: puedes negar el cambio, no querer evolucionar, ni adquirir la agilidad en tu organización. Pero, hay alguien que manda más que tú, y es el mercado. El mercado no perdona, no espera y es el que tumba empresas. 

Se acabó el tiempo donde se podía elegir

Hace unos meses hicimos un meetup sobre cultura y transformación en el que contamos con Ramón Cabezas. Ramón nos hizo una reflexión muy interesante: “antes, las empresas podían decidir si querían, pero con el COVID todo se ha acelerado, ahora tienes que hacerlo”

Antes, las empresas, minusvaloraban al  área de tecnología, entre otras cosas porque entendían que lo más importante era su negocio. Para la mayoría, internet es solo un canal de venta más, incluso no es el principal. Sin embargo, en un mundo donde no se puede salir a la calle, o estás en internet o estás fuera. De hecho, gracias al Covid, muchas personas han descubierto la compra por internet. En nuestro caso, hemos descubierto empresas que venden fruta a domicilio, algo impensable en un periodo pre-pandemia. 

Cuando algo funciona… 

¿Cuántas veces has oído la frase popular: “lo que funciona, no se toca”? Es una frase que hace referencia a que podemos empeorar aquello que funciona bien y es mejor dejarlo. Uno de los factores que hundió a empresas, como Nokia, Blockbuster o Kodak, fue el hecho de ser ricas. Cuando tienes dinero, piensas que no tienes que cambiar, que lo hagan los demás. Sin embargo, el mundo digital es muy voraz y rápido. Nokia pasó de un 54% de cuota de mercado en 2008 a un 2,3% en 2013. Una caída espectacular cuando llegaron los smartphones. 

Esperar a que vayas mal para cambiar, no es buena estrategia. A esto sumemos, que el mundo digital puede provocar que caigas de manera espectacular, por lo que tu capacidad de actuación es muy limitada. Hace unos meses, hablábamos con una startup que estaba teniendo éxito. Este año iban a crecer un 300% en número de empleados y parece que todo iba en buena dirección. Sin embargo, la responsable de talento no está contenta, cree que la estructura que están creando les va a impedir ser competitivos en el futuro. Estuvimos trabajando en una estrategia de cambio, orientada a tener equipos autónomos. Entonces, me dijo una frase interesante: “no sé si el cambio va a funcionar, pero lo que sí sé es que, si no cambiamos, nos va a ir mal”. La idea es clara, o evolucionas o mueres. 

¿Por qué vamos a cambiar? 

Las personas en las empresas podemos vivir tranquilas, sin embargo es nuestro equipo el que nos merienda si no somos buenos jugadores de equipo. Los equipos dependen de la estrategia de su organización, es la que nos “obliga” a hacer proyectos que no nos gustan o que, muchas veces, no sirven para nada. Si la estrategia no tiene un planteamiento Agile orientado a Producto y métricas de negocio, solemos acabar muy frustrados. 

Como dijimos, la cultura desayuna la estrategia todas las mañanas, porque es la que habilita o inhabilita tu estrategia. El mercado, sin embargo, puede acabar con nuestra empresa, y por tanto nuestra cultura. No podemos controlar al mercado, pero sí podemos evolucionar nuestra cultura para poder “controlar” el mercado. El mercado es voraz, pero si sabemos alimentarlo, podemos sobrevivir. 

Por todo lo anterior, lo primero que debemos hacer es conseguir ese motivador, ese “porqué” que motive a toda la organización a evolucionar. Ser digital suena muy bonito, pero requiere romper muchas dinámicas que tenemos implantadas en la empresa. Si en nuestra empresa no sabemos arrancar un equipo sin un presupuesto cerrado, seguiremos invirtiendo mucho tiempo en conseguirlo mientras la competencia convence a nuestro usuario de que ellos tienen un mejor producto. 

Y tú, ¿has decidido ya evolucionar tu cultura? 

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