Agile, thinking

¿Por qué mi empresa quiere que me vaya?

Hace un tiempo, estaba trabajando para una consultora y tuve la siguiente conversación con la responsable de selección:

“Javi, queremos contratar a alguien de la empresa X, tu conoces gente ahí, ¿a quién me recomiendas?”
“Pues seguro que lo consigues, el año pasado ficharon a más de 200 personas y están algo quemadas”
“¿200? ¡nosotros fichamos a 350!”
“Pero si somos 800 y hemos crecido solo 30…”
“Pues ya sabes cuál es nuestra rotación…”

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a esta conversación. Que fiches a un 40% de tus empleados cada año, supone gente nueva a la que hay que formar y preparar. ¿Cuánto dinero se nos va por culpa de esto?

Rotar o Morir

El mundo del software siempre ha tenido una alta rotación. Es bastante habitual moverte entre empresas buscando nuevos retos o un crecimiento profesional. En general, se apuesta poco por el talento interno, parece que ese ya está “pillado” y nos esforzamos en el que está fuera para atraerlo.

Una empresa, puede tener una manera de funcionar que no motive. Generalmente, la falta de motivación está muy relacionado con la falta de libertad, el no poder tomar decisiones. Muchas personas aseguran: “a cada uno le motiva algo diferente”. Y es cierto, pero cuando tienes la autonomía para tomar tus propias decisiones, entonces puedes moldear tu trabajo a lo que te motiva, y esto hace que puedas trabajar como consideras. Cuando trabajas en una empresa así, no tienes que irte para crecer, puedes crecer cómo quieras dentro de tu empresa.

En empresas como 10pines vemos un ejemplo de lo que significa retener de verdad. En diez años se les han ido diez compañeros (son 90, un 3% histórico). Lo cual indica, que las personas están muy conectadas con su organización. Su secreto es la libertad que dejan en sus empleados. Ellos fijan un precio/hora a las personas y dejan que ellas decidan cuánto trabajar. A esto le suman transparencia elevada y reparto de beneficios, lo que hace que los compañeros sean responsables a la hora de abordar su trabajo.

Sin embargo, en las empresas, este tipo de medidas no se toman. Vemos que muchos compañeros nos abandonan y preferimos crear un departamento de Recruiting que traiga a muchas personas. De esta manera, si perdemos 20 compañeros a la semana, tenemos que conseguir atraer a 30, así crecemos.

La falta de transparencia y las redes sociales nos delatan

La transparencia no se practica en la mayoría de empresas. Da miedo que la gente vea los salarios, los ingresos o las decisiones que se toman. Preferimos la visión protectora de no contar lo que no se puede contar (como niños pequeños). 

Este verano, una amiga vio que su empresa publicaba una oportunidad para una posición que ella ocupa. Sin embargo, ella había pedido optar a ese puesto y le dijeron que no se podía por la pandemia. Es decir, preferían traer a alguien de fuera para cubrir esa posición, que una apuesta interna. Esto mismo aplica a los salarios, cuando publicamos una cifra que es superior al salario que perciben los compañeros. 

Las redes sociales nos exponen, y aprovecharlas es clave para las empresas. Sin embargo, al no haber transparencia interna, generamos malestar general lo que hace que los compañeros no se centren en lo importante: la entrega de valor.

Los valores y el propósito no son compatibles con la rotación

Desde el punto de vista matemático, las cuentas salen. Si perdemos 300 compañeros en un año, e incorporamos 350, hemos crecido 50 personas. ¡Somos más grandes! El problema radica en el dinero que perdemos cuando un compañero nos abandona y en la capacidad de una empresa de vivir con sus valores y su propósito.

Las empresas proclaman que tienen valores, propósito o una misión. Sin embargo, si las personas que nos acompañan en nuestro viaje no paran de abandonarnos… ¿podremos alcanzarlo? Debería ser más importante para nosotros el que las personas que nos acompañan estén conectadas que pensar en cómo voy a sustituir a aquellas que seguro que nos dejarán. La realidad que transmiten es que, el dinero está por encima de los valores.

La frase “nadie es imprescindible” ha hecho mucho daño en las empresas, porque asumimos que las personas no quieren trabajar con nosotros y se irán, y tenemos que desnaturalizar el proceso no dándole importancia.

El futuro de Recursos Humanos

Creo que la motivación es la pieza clave para no querer moverse de tu empresa. Lo que más motiva siempre es la libertad, porque es la respuesta a poder cambiar lo que consideres en tu empresa para aportar valor. Para que funcione, es necesario entrenar a las personas en ese grado de libertad, ¡no nos han educado así!

Cuando hablamos de libertad, hablamos de decidir todo: qué clientes coger, cómo hacer los productos, dónde sentarte o tu salario. A más libertad, mayor grado de responsabilidad, lo que supone una manera diferente de trabajar.

Muchas empresas utilizan los regalos como método de motivación: ascensos, subidas salariales, o camisetas de la empresa. Los regalos están muy bien, pero es mejor dejar decidir. Por ejemplo, la frase “a ver si mi empresa implanta el teletrabajo” es una visión paternalista de nuestra organización.

Para mí, una organización debe “libertad” la toma de decisión en las personas, de manera que conseguirá que haya mayor responsabilidad, y de ahí nace la motivación.

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